Hay veces que a uno le toca aprender que nuestros padres no son perfectos. Muchas personas hablan de cómo sus padres les jodieron la vida pero no se si alguna vez se sentaron a observan bien porque sus padres son como son y porque hacen lo que hacen.
Hoy la vida, la situación, el momento me hizo darme cuenta de algo que pasó en mi vida cuando yo era muy chica y del sacrificio de mi mamá.
Siento en lo más profundo de mi ser que todo rencor que le haya tenido se ha desvanecido (y que me debo a ella en muchas cosas y que estaré eternamente agradecida) y que por fin -por pura suerte y no porque yo haya hecho algo al respecto- tuve la oportunidad de verla, de mirarla de verdad y entenderme un poco más.
Todos deberiamos tener el deber de ver a nuestros padres así. En sus dos caras, en sus dos ángulos. Sé que fue una experiencia terrible para mi madre recordarlo, pero ahora la entiendo mejor y la quiero mucho más.


No hay comentarios:
Publicar un comentario