No entiendo bien el fervor que sienten algunas mujeres con las bodas. A mi nunca me ha llamado la atención soplarme un programa entero de UNA HORA de duración de la Wedding Planner o alguna parecida, como esa aberración del nuevo canal de cable mágico FEM (que encima se jactan diciendo que son muy femeninos... a mi me gustaría saber su definición de femenino) "Si Acepto", que pretende que sigamos a una pareja en su día especial. ¿Quién coño ve eso? Probablemente mi tía o mi abuela, ahora que lo pienso...
En fin. Aquello de hacer del matrimonio un evento internacional me parece ridículo. Preferiría irme de viaje y hacer una ceremonia chica con amigos y familiares cercanos. Me parece mas lógico que hacer un fiestón e invitar a gente que probablemente ni siquiera recuerde quien soy.
"¿Y esa chica quien es? Ah ya, es la sobrina de Marianita, ¿no? ya, ya".
O si no, otra oportunidad para ver familiares que dicen haberme conocido cuando yo era chibolasa (no se, a los tres años) y me preguntan si me acuerdo de ellos. Lo normal es decir que si, y cuando se alejen preguntarle a alguien a mi lado quien carajo es esa tía y si de verdad me conoció o es que tiene Alzheimer y me está confundiendo con otra de sus nietas.
Además, yo nunca he disfrutado de una boda. Siempre me pareció aburrido ya que era muy chica y me daban trabajos de niña, como llevar la canastita de flores o peor aún, me obligaban a bailar con el novio. ¿A que viene eso? ¿Porque les divierte a los viejos que los niños bailen? ¿Porque creen que eso me va a divertir? De chica lo único que me gustaba de las bodas era poder comer y comer, y eso que ya tenía 11 años, medio inmaduro ¿no? (quizá me golpeé muy duro la cabeza cuando jugaba, no se).
Encima de todo, cuando ya todo el mundo estaba entrado en tragos, se ponían ha hacer papelones bailando. Todavía recuerdo a mi tía Hilda tratando de mover la cintura. Bueno, eso era un poco difícil considerando que ella carece de cintura y ritmo. Así que compensaba eso moviendo los brazos como loca. Como ya todo el mundo estaba borracho, se cagaban de risa en su cara y le aplaudían para que siguiera bailando. "¡Baila! ¡Baila!" gritaban todos en coro, aplaudiendo. Mi tía Hilda, emocionadísima, seguía moviendo los brazos cada vez más rápido, mientras su marido to be, revolcándose de risa en el suelo, terminaba de arruinar su terno.
Bueno, la fiesta a mi no me interesa mucho. Las grandes bodas me parecen otra forma de demostrar que "tienes billete" y nada más. Y finalmente, prefiero ocuparme de encontrar un marido antes que estar pensando que si me voy a ir de viaje o no...


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