Hoy se me ocurrió porque es bueno conocer a tu familia. Uno que siempre se queja de tener que asistir a las reuniones familiares y saludar a tanta gente que poco tiene que hacer con tu vida.
Bueno, resulta útil en el caso en que, como yo, tengas primos lejanos o seas tia abuela. Si, a los 23 años se puede ser tia abuela, si tienes tíos de 70 años, primos de 50, que tienes hijos de 20 y estos a su vez, hijos de 2 o 3 años. Si, mi familia es complicada.
Yo nunca he visto a ese primo de 20 años que ya tiene un hijo. Podría cruzármelo un dia por la calle. Ni él ni yo nos saludaríamos porque seríamos completos extraños. Dos personas que, aparentemente, no tienen nada que ver una con la otra. Y con tanta mezcolanza de apellidos, podríamos ser amigos incluso y no saber que su papá es mi primo hermano. ¿Podría ser, no? Sobretodo cuando la madre decidió no ponerle el apellido de su padre y quizá ni siquiera decirle quién es su padre (nunca pregunté porque pero me imaginaba que la razón no era nada buena, ni algo de que comentar alegremente en las reuniones familiares).
Pero como yo soy neurótica, me imaginé el peor escenario posible: Que pasa si algún dia conozco a este sobrino olvidado en una discoteca. Que pasa si nos decimos algo más que Hola. Si salimos, nos besamos y estamos. Y un día, un dia cualquiera, me cuenta la historia de su vida.
¿No sería la cosa mas asquerosa y putrefacta del mundo?
Por eso siempre es importante conocer a la familia.


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